TIENES que
mirar dentro.
Juntar palabras viejas
y tirarlas al mar, lejos.
Que nunca vuelvan.
Y en cualquier
ciudad de provincias,
busca otros nombres.
A la luz crepuscular,
aunque no lo sea,
llámala sangre.
Horizonte, al sueño.
Latido, a aquella noche
tan de amor.
A tu vientre florido,
llámalo Emma.
Llama también suspiro
o desengaño, al tiempo.
Nombra algunas flores,
cita alguna estrella.
Dispón nueva existencia,
pide lo
imposible
como en París, en el 68.
Aunque ahora dudes
ser pionera del lenguaje,
en este tiempo sin ternura.
La niña de la colina. In-VERSO, Ediciones de poesía
Barcelona, 2012.

6 comentarios:
Un lindo poema... Feliz fin de semana.
HOLA QUERIDO AMIGO, ME ALEGRO DE PODER PASAR POR AQUI Y SALUDARE.bESOS DE LUZ.PRECIOSO LO QUE HAS SUBIDO.
Siempre habrá tiempo para la ternura mientras haya poesía, y de la buena, como la suya, amigo Felipe. Un abrazo y mil gracias.
Pide lo imposible
en el París de la Sorbona ardiente.
Pide que las lunas revoloteen por el espacio.
La danza, la danza, la danza
de los enmorados
entre las barricadas de intelectuales,
manos unidas,
instante...
labios ensimismados que fornican con la luna.
-Joseba Ayensa (poeta-cantor.)-
Hermosísimo, amigo. Me sumo a tu súplica y pido, también, lo imposible.
Un abrazo muy fuerte.
Pide lo imposible, que mejor libertad que esa? es como dejar ir algo hermoso para dejarlo ser feliz lejos de ti. Hermoso.
Un beso
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